Antes de empezar a tratar los temas en profundidad, estrenamos este blog con una entrada en la que explicaremos la diferencia entre tres conceptos que a veces usamos indistintamente: sexo, relaciones sexuales y sexualidad.
El sexo es la diferencia física y de conducta que distingue a los seres vivos, según las funciones que realizan en los procesos de reproducción. A través de esta diferencia se distinguen mujeres/hembras y hombres/machos.
En la gran mayoría de las ocasiones, utilizamos la palabra sexo para referirnos a las relaciones sexuales. Por tanto, para hablar de nuestro concepto de sexo nos vamos a referir a “relaciones sexuales”.
La relación sexual, es un conjunto de comportamientos eróticos, de dos o más seres, y que suele incluir uno o más coitos (unión entre dos individuos, es decir, cuando el pene se introduce en la vagina para realizar la fecundación). En los seres humanos, el coito forma parte de la relación sexual y puede o no tener como finalidad la fecundación, de manera que las relaciones sexuales no solo hacen referencia al intercambio de fluidos.
Las relaciones sexuales siempre han sido un tema controvertido en todas las civilizaciones y a lo largo de toda la historia. Por otra parte, las religiones han influido de forma importante en el concepto de la sexualidad, otorgándole a la sexualidad una función puramente reproductiva, negando la importancia del simple placer y del uso de anticonceptivos.
Finalmente, cuando hablamos de sexualidad nos referimos al conjunto de fenómenos emocionales y de conducta relacionados con el sexo, que marcan de forma decisiva al ser humano en todas las fases de su desarrollo. Comprende tanto el impulso sexual, dirigido al goce inmediato y a la reproducción, como los diferentes aspectos de la relación psicológica con el propio cuerpo (sentirse hombre, mujer o ambos) de las expectativas de rol social.
La psicología moderna considera que la sexualidad es aprendida. Los tabúes sociales o religiosos pueden condicionar considerablemente el desarrollo de una sexualidad sana desde el punto de vista psicológico.
Una vez expuestos los tres conceptos clave para el desarrollo de la temática que trataremos en este blog, hemos de decir que no es relevante la forma en la que los denominemos en nuestra vida cotidiana siempre que entendamos la diferencia entre ellos.
Sin más, concluimos esta entrada de presentación y os damos la bienvenida al blog, pasando así a profundizar en estos temas en las siguientes entradas.
